Un Labor de Amor
De repente, un día nos levantamos y nos preguntamos quienes somos, cual es nuestra identidad, y luego de un tiempo de meditarlo descubrimos que, a pesar de llevar años en estas frías y duras ciudades estadounidenses, seguimos llevando a nuestra patria en el corazón.
Frente a este pensamiento, hay quienes callan e intentan ocultar todo eso que sienten y que llevan estampado en la piel y en el corazón. Otros por el contrario, buscan sin cesar una forma de compartir su patria con los demás, intentan crear memoria sobre una cultura, una historia, un país. Estos últimos resuelven constantemente traer su tierra de a pedacitos con todo lo bueno que esta involucra como la familia, las tradiciones y sobre todo ese amor que nos diferencia tanto de los estadounidenses, ese calor humano irremplazable por las maquinas.
Dentro de este grandioso grupo de personas se encuentra Mary Cardona, una persona activa dentro de la comunidad latina. Ella, como muchos, llegó a este país con la idea de trabajar un par de años y devolverse para su tierra, Colombia. Sin embargo, por circunstancias de la vida, se quedó un tiempo mucho más largo de lo planeado, y tras 21 años de vivir en Estados Unidos decidió mostrarles a los demás unas pinceladas de su patria.
Pinceladas de patria
Es así como en marzo de 1992 se crea el grupo “Danzas Genéricas de Colombia” con la idea de “mostrar la cara bonita de Colombia” a través de la danza, como lo afirma Carlos Morales, hijo de Doña Mary, y quien la ha acompañado a lo largo del proceso de construcción y difusión del grupo como representación de su tierra. Y es que Colombia, por aquellas épocas mantenía el peso del narcotráfico y la violencia, así que en ese momento, tanto como hoy, se sentía la necesidad de mostrar una cara distinta del país, una cara sonriente, viva, llena de colores, ritmos, cultura y diversidad.
En compañía de Julio Cesar Londoño como el genio creativo de las danzas, Carlos como el DJ del grupo, alrededor de 15 voluntarios con nociones básicas de las danzas colombianas y mucho empeño y sacrificio, el grupo, dirigido por Doña Mary se lanza al estrellato durante la celebración del día de la independencia de Colombia, el famoso 20 de julio.
Desde ese momento han participado en innumerables eventos y celebraciones, que incluyen no solo fechas conmemorativas colombianas, sino eventos tan importantes como la participación en los Olímpicos de Atlanta y el desfile de apertura de los paraolímpicos en ese mismo año. Así mismo han viajado por todo el sureste estadounidense, de manera que algunos festivales de Carolina del sur, Carolina del norte, Florida y Alabama, han contado con su valiosa presencia.
La labor, como la patria, continúa hoy
Actualmente, tras años de trabajo y satisfacción, Doña Mary decidió delegar a su hijo la responsabilidad de continuar con su legado y volvió a su país ya que como lo afirma Carlos “ella es muy colombiana, siempre dice que ella no se amañó en este país, se acostumbró, que es diferente”.
La vida de muchos integrantes también cambió, por ejemplo hoy en día Carlos es un DJ famoso en Atlanta y Julio Cesar es el dueño de una peluquería muy reconocida. Así mismo, el ir y venir de la vida se ha llevado a algunos bailarines y ha traído a otros con energías renovadas, pero siempre con las mismas intención, enseñar a comunidades enteras lo bello de Colombia, incluso cuando este no es su país natal.
Es así como este grupo se mantiene vivo con el paso del tiempo y bajo otras realidades. Los integrantes siguen trabajando con el mismo empuje, cariño y dedicación que ha caracterizado al grupo desde sus inicios. El mismo sentimiento que caracteriza a los latinos, a los inmigrantes, a los que a pesar de todo no se han olvidado de su tierra, a los que siempre recuerdan que al mal tiempo, buena cara. Muestra de esto es la meta actual del grupo: seguir creciendo y comenzar a realizar presentaciones en el exterior para así seguir difundiendo la buena cara de Colombia alrededor del mundo.
Su ritmo, nuestro ritmo
Este espacio, es también una invitación a apoyar a este grupo, a hacer parte de ese sentimiento que nos une, a esa labor de amor que todos soñamos realizar de una forma u otra. Hay tantas formas de ayudar como necesidades tiene el grupo, así que todas las habilidades son valiosas, no solo la capacidad de bailar, sino que también es valioso el conocimiento de danzas típicas, las habilidades con la web, la costura, la logística o sencillamente con donaciones. Hay que dejar la pena de lado, ya que en definitiva, como lo afirma Carlos “el ritmo se agarra”, es una cuestión de actitud y, la satisfacción de un deseo y una labor cumplida da energía para continuar.
También es importante recordar que el grupo realiza presentaciones en los espacios en que sean solicitados de acuerdo a su capacidad, así que si tiene planeado algún evento y quiere ver caras sonrientes y orgullosas que dicen “ese es mi país”, el grupo Danzas Genéricas de Colombia se convierte en una excelente opción para toda ocasión, ya que, en el fondo de nuestros corazones, siempre se mantiene vivo nuestro sentido de patria.
Entonces, al final lo que nos queda por preguntarnos es si la definición de patria de Carlos, “la patria es llevar lo bello que tiene el país, es herencia, cultura y pasión”, es acertada, si lo que define cada una de nuestras patrias es la belleza, el amor y la solidaridad (como lo han demostrado recientemente los hermanos países de Chile y Haití) o si por el contrario, solamente es el lugar donde nacimos, si solo tiene relación con un límite geográfico o con un gobernante. Mientras se resuelve este misterio de la vida cotidiana, y todos buscamos la forma de expresar nuestro sentir patrio, podemos deleitarnos bailando al ritmo de las DanzasGenéricas de Colombia.
*Para contactar al grupo puede visitarlos en Facebook (“Danzas Genéricas de Colombia”) y en MySpace (http://www.myspace.com/danzasgenericas).
